Me llamó la atención la plaza del 24 de marzo colmada de jóvenes. Recorrí con la vista cada grupo, sus vestimentas –morrales coloridos, matera, ropa punk, raros peinados nuevos…- y formas de agruparse y hablar, como me gusta ver en los encuentros de mucha gente. Años anteriores el recuerdo de la dictadura aún no cicatrizaba. Cada tanto estallaba la plaza: “30.000 compañeros desaparecidos, PRESENTES!”, con la fuerza de algo contenido. Hoy ese ambiente está más distendido con la conciencia de un terreno ganado.
Partidos de izquierda como el PO y organizaciones sociales como el MTD encolumnados, cargados de banderas y cánticos anti-K reclamaban algo bien legítimo como justicia Fuentealba, Luciano Arruga, Mariano Ferreyra y Julio López. Lo que me hace algo de ruido es que critican al gobierno nacional en primer lugar como responsable. Al pasar por Diagonal Norte ante un grupo de militantes con el puño en alto un referente decía que no eran aceptables las políticas del gobierno ya que se trata de capitalismo y que hasta que eso no cambie su oposición sería absoluta. Me pregunto, ya que también estoy en contra de este sistema, si no hay terrenos intermedios para participar en política y promover cambios humanistas.
Sin dudas hay muchas maneras de ver este escenario político complejo. Las contradicciones se vieron en la plaza. Integrantes de la agrupación HIJOS declararon para EOP un cierto malestar por no encabezar la marcha con Madres como otras veces. Estaban en un costado mirando algo incómodos y con reservas, esperando que se descongestionara y poder pasar más adelante.
El resto de la gente, muchísima por cierto, se acompañaban de forma distendida sin pertenecer a un bando ni posicionarse “en contra de”. Carteles que expresaban: “Nunca más, nunca menos” me parecieron una síntesis acertada. Reconocer lo que falta, valorar lo conquistado.
El juicio a los represores del terrorismo de estado no es un proceso fácil ni lineal. Viene mezclado. Jueces corruptos y/o fascistas cajonean las causas, despliegan toda suerte de argucias y embarran la cancha. Junto a ellos, otros jueces han demostrado estar a la altura de su responsabilidad histórica.
A eso de las 19hs una cara gigante de Kirschner se infló en el centro de la plaza. Mi hermano con la camiseta de Nèstor como el Eternauta se sacaba fotos con sus hijos. Un conocido con el que charlamos de la situación despotricó un buen rato sobre el origen corrupto del gobierno de turno y sus alianzas…
Las diferencias políticas reconocen distintos orígenes. Se esgrimen argumentos pero también suelen privar sentimientos y gustos. Hay cuestiones de piel y de bandos que vienen de la historia nuestra. Los que allí estábamos seguíamos juntos por una misma causa. Personas entre los 25 y los 30 recordaban episodios que no habían vivido pero de cuya importancia han tomado conciencia. Recuperar esos hechos y comprender que somos consecuencia de ellos, que la despolitización es hija de la derrota y del miedo, que gracias a ambos nos dominaron es un paso enorme. Nos permite pensarnos no sólo como individuos, sino también como sociedad. Vamos bien.
Laura Fernández- 26 años. Diagramadora y artista, a veces cronista de EOP.
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