domingo, 17 de abril de 2011

El carnaval, nuestro espejo


Vuelven los Feriados
Cuando a principios de septiembre del año pasado la presidenta anunció la vuelta de los feriados de carnaval comenzaron a pasar flashes en mi cabeza, tic tic tic tic, así, bien rápido, de muchas de las movidas que organizamos o de las que formamos parte en los últimos diez años. Marchas en Capital, La Plata, Morón, las recordamos quienes aportamos nuestro granito de arena entre el conurbano y la porteñada. En el resto del país también se calzaron el traje en el reclamo, y juntos, con mucho piberío, más viejóvenes, algunos duendes y arlequines le fuimos poniendo color a la protesta. Siempre acompañando los bombos con platillo por montones, mares percutivos que suelen estar cuando el pueblo reclama. Todo esto autoorganizado por las agrupaciones carnavaleras que, creo y siento, actuamos a la altura de nuestro tiempo.
El primer feriado de carnaval transcurre después de mucha lucha. Lxs murgueros de aquí y allá lo venimos reclamando como una reivindicación popular que nos sacaron los milicos cuando “reorganizaron la nazión” en el 76.
Campamento
La murga Cachengue y Sudor se presenta el martes de cierre del carnaval en Av. De Mayo y 9 de Julio. Quizá pienses que se organizó tremendo corso para festejar ese día tan particular. NO, ni siquiera le pegaste en el palo: el campamento de los hermanos Qom, los primeros que habitaron estas tierras, se encuentra en ese lugar neurálgico de la Capital de la república (mientras pasen estas cosas seguiremos siendo una república con minúscula). Ya llevan tres meses de acampe. ¿Te acordás lo que pasó en Formosa hace unos meses? Reclamaban por sus tierras ante la amenaza de desalojo y la situación de extrema pobreza en la que viven. La policía del gobernador Gildo Insfran asesinó a dos compañeros. Están aquí para intentar ser recibidos por el gobierno nacional, que escuche sus reclamos, exigir compromisos efectivos. Son muy concientes que no quieren "politizar" el reclamo (politizar en cuanto a entrar en la lógica oficialismo/oposición) si no que quieren ser escuchados y tener soluciones (además del problema de la tierra, les han sido quemados los DNI a 80 compañeros, que sin ellos no pueden acceder a la salud publica, a la educación, a los beneficios sociales, etc.)
Todavía no lo logran. Se vienen realizando muchas jornadas artísticas de apoyo a la causa, que debería ser la de todxs, ¿no? Ah, no…menos de los que se llenan los bolsillos con la soja transgénica y la minería contaminante. ¿Quién encubre, quiénes son socios, sus cómplices?
Dos luchas hermanadas
Hoy tenemos la compleja coyuntura con posibilidades de, después de muchos años de luchas, lograr ciertas reivindicaciones históricas, a pesar del pensamiento que tengamos sobre el actual gobierno nacional. Dios Momo está un poco más contento. Ahora tenemos el desafío de llenar de contenido nuestros carnavales, que sean populares, que haya hermandad entre las murgas, salir de la competencia, seguir soñando, sabiendo que el carnaval es un espacio de sensibilizaciones y sueños colectivos. Se viene logrando sobre todo desde los circuitos independientes, con encuentros nacionales en Suardi, corsos organizados por las murgas en muchos lugares del país (muchos de verdad), actividades especiales por diferentes motivos (jornadas por la Memoria, en comedores comunitarios, talleres aquí y allá, por casos de Gatillo Fácil, en este campamento precisamente, etc.).
Porque las injusticias siguen sucediendo, creo que debemos aportar aun más para que esos otros mundos sean posibles. Ese espacio para soñar y proyectar, para lavarle un poco la cara a la mala realidad y pintarla con otros colores, hacer de la vida un intento de buenvivir. El carnaval nos permite conocer y apropiarnos de esos valores. Por eso es tan importante para nuestro pueblo recuperar estas fechas históricas. Pero como la esencia de la murga tiene que ver con acompañar los reclamos del pueblo, creo que nuestro techo no tiene altura, siempre se va a correr un poco más, mientras exista un sistema económico y social que haga que gente nos mire desde arriba del techo y la mayoría no podamos hacerlos bajar. Pero la escalera puede tener menos escalones. De eso se trata.
Pablo Fernández, marzo de 2011


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