domingo, 17 de abril de 2011

Estamos leyendo: ESTRELLA SOLITARIA- Lucas Amorín- 2010- Ed. de autor

                                               “Un poeta es como cualquier hombre pero  cualquier hombre no es un
                                                                poeta.” Raúl González Tuñón
“Estrella solitaria” es un libro  escrito con las tripas, como debe serlo todo libro de poesía, cuando ésta es auténtica. Libro jodido en tanto interpela al lector e impugna desde el vamos el sentido común y el orden establecido. Por eso mismo “esta primera parte de la Trilogía poética “Estrella solitaria” contiene cuatro libros (sic)” como reza su contratapa. Poesía con nudillos sangrantes donde el autor, que  toma la figura del Payaso acusado de colifa –payaso trágico por cierto- utiliza distintos materiales inflamables: el amor, la ternura, la rabia, la rebeldía, la soledad, la libertad,  la muerte, la realidad,  el dolor puro y duro, y, cómo no, un cacho de desesperación.
Digamos de paso, las ilustraciones de Berni Sempio interpretan bellamente el contenido de la “trilogía”.

“Quiero decirte / que la repetida rutina/ de hacer lo que nos mandan/ es insostenible”. 
La impugnación y la denuncia emanan naturalmente del recorrido de su poesía trashumante que no elude la crónica social – murió el pibe/ en una esquina/ por el paco, la yuta/ y la cocaína- pero la pregunta y la duda como recurso metódico, contrarias a cualquier aserción definitiva en el orden del sistema, hacen de esa poesía algo vivo y palpitante.
“Algo sé del amor/ por él voy o vuelvo/ sonrío y tiemblo/ suspiro y suspiros/ en cristales y negros”. (Algo del amor-1994)
“Me pregunto qué es el amor/ y te entrego mi voz / en un poema”. (A los amantes- 6/98)
“¿Sabe acaso /quien le acariciará el pecho y le besará la espalda?/¿Quién le odiará mañana y le traicionará de muerte?/ Yo quiero aprender al mundo por sus misterios/ yo quiero poder lidiar con tus miserias que también son las mías. (Quién sabe)
La muerte, la soledad y el amor se mezclan en el corazón del payaso.
En la esquina de un sillón/ se acurrucan mis partes/ y no encuentro ni mi alma/ pero estoy vivo /porque ni la muerte/ hoy quiso estar conmigo”. (Estado de vacío)
“La muerte es esto/ lágrimas secas/ en los rostros partidos/ tu imagen viva en mi alma/ tu recuerdo, tu abrazo/ tu voz/ todo vos/ es este vacío. (La muerte)
Lucas y los 90
Nos vendieron escaleras/ nos hicieron creer/ que ganar es el cielo/ que los perdedores se lo merecen/ que expresarse es subversivo/ que el subversivo es malo /que el placer es pecado/ que respetar es estar arrodillado.  (Escaleras)

El libro no tiene fecha de edición pero sí lo tienen los poemas. Son de la década del 90. La época de apogeo de la ostentación de la revista “Caras”, de los bloopers y cargadas de Tinelli, del “pum para arriba” de Portal, del estilo de pizza con champán, del hombrecito de Anillaco que había leído las obras de Sócrates, bailando con Kairuz, levantándose a Yuyito y a Xuxa, saludando a papá Bush –“somos del mismo palo”- y declarando que “la Ferrari es mía mía”, de las campañas del Dr. Miroli con Flaca y Fleco contra la drogadicción. La época de los indultos, de la amnesia colectiva y de la  conformación de una sociedad de dos velocidades de la que todavía no regresamos. ¿Cómo no se van a justificar entonces las dudas del autor?
No sé quién leerá estas poesías/ muchos escuchan estúpidas canciones. /Me gusta lo que escribo pero no siempre suena lindo./¿Qué importancia tiene el sonido/ si no pretendo endulzar los oídos?(29 de agosto-1994)
La osadía de escribir poesía, de amar y de sentir  en esos años es otro mérito, difícilmente catalogable desde la crítica literaria, pero sí del coraje civil y la vocación militante. Entonces, también un libro valiente, escrito con la rabia –“en su cara ensangrentada/ está la rabia que gruñe”- que anticipaba las jornadas de diciembre de 2001. - Dante Alfaro                                                           

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